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Sin rumbo hacia el centenario

El Club de Golf del Uruguay comenzó su cuenta regresiva para el festejo de su “centenario”.

Hoy la institución se encuentra sumergida en una crisis financiera, social, con muy poco sentido de pertenencia al club y varios socios no respetando los protocolos estipulados por la pandemia por el COVID-19.

La cancha “MacKenzie” cada vez es menos de aquella “Esmeralda engarzada en la ciudad” frase expresada por el diseñador de campos y su mantenimiento se encuentra cada vez peor.

Greens lentos, fairways descuidados, sucia y ahora con la particularidad que ya no hay sonidos de aves, esto debido a que los “caranchos” se han comido a la fauna que había y otras emigraron.

El famoso “Tero” ya casi ni se los observa, existe alguno escondido en algún monte cerca de algún tronco, todo temeroso. Los grandes nidos de “cotorras” y sus particulares sonidos ya practicamente van quedando muy pocas.

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El carancho.

En definitiva el “carancho” es el protagonista hoy de los famosos links que en otras épocas brillaba por su belleza, mantenimiento, flora y fauna.

El 1º de julio la capitanía compuesta por Gonzalo Etcheverry Ferber, Martín Payovich, María Noel Coates y María José Frontini expresaron según se desprende de la propia página web (GOLF: COMUNICADO PRE-COMPETICIÓN – Club de Golf del Uruguay (cgu.com.uy)) de la institución: “En las últimas semanas han ocurrido situaciones que no condicen con la conducta de quienes practican el deporte del Golf, socios del CGU, institución próxima a cumplir 100 años de vida con una tradición consolidada. Quizás todo este tiempo en que no hemos podido jugar nos haya hecho olvidar algunas reglas de Golf y principalmente de etiqueta. Ya no llama la atención ver piques sin arreglar, divots sin reponer, bunkers sin alisar, etc”.

“Pero sí nos llama la atención algunas situaciones generadas a partir de pérdida de valores inherentes a nuestro juego que no podemos dejar que se conviertan en una epidemia”.

Este comunicado respondió a que algunos socios golfistas, salieron a jugar un día domingo luciendo las camisetas de fútbol de Nacional y Peñarol.

En el monte se observa a los golfistas jugando con las casacas de fútbol.

Ambos socios salieron por el tee del hoyo 1 y recién fueron observados en el hoyo 12 debido a que otro socio denunció el hecho a la secretaría deportiva.

Al rato un oficial de reglas y empleado del club fue y les expresó que se sacaran la camiseta de fútbol y continuaron con la ronda (foto portada)

La Comisión Directiva del CGU no tomo medidas por este episodio.

También los socios no ayudan, piques por todos los greenes y cuando uno llega al “hoyo 19” el gran “Bar del Golfista” se encuentra con mesas donde no se cumplen sus propios protocolos sanitarios. (Ver foto). Empleados con miedo ya que peligran sus fuentes laborales debido a cuando ellos les informan a los socios que las mesas son para cuatro, no les hacen caso e incumplen lo dispuesto.

Mesa en el Bar del Golfista donde se observa claramente seis socios compartiendo una mesa, algo prohibido a todo nivel en plena pandemia por el COVID-19.

Hoy el Club de Golf del Uruguay no tiene ni gerente general ni gerente de golf.

La primera fue echada en la pandemia y el segundo murió de una enfermedad terminal.

También por el fallecimiento del ingeniero agrónomo falta asistencia técnica al cuidado de la cancha.

Además, la institución situada en el barrio de Punta Carretas cuenta con dos claras formas de proceder.

Una es el actuar bajo la reglamentación que le es aplicada a la gran mayoría de los socios y la otra que por la vía de la “excepción” donde no se cumplen las reglamentaciones, beneficiando a los “amigos”.

En definitiva, existen socios comunes y socios VIP, además de los ya famosos “Ñoquis VIP”.

El CGU en los últimos 10 años es una institución que va al revés de los clubes exitosos en Montevideo, mientras algunas instituciones duplican y triplican su masa social y están con listas de espera para poder ingresar, el Club de Golf del Uruguay tiene una perdida permanente de socios, lo que lleva que año tras año se realicen campañas con promociones de ingreso.

Todo esto reduce considerablemente el sentido de pertenencia al club y que la rotación sea continua, despersonalizando al socio de la institución.

Green del hoyo 13 donde se observa lo sucio que está sobre el green.